lunes, 19 de mayo de 2008
miércoles, 14 de mayo de 2008
Casa del Marqués de Valdehoyos
Esta casa fue construida por el famoso Marqués Fernando de Hoyos y García de Hoyos, caballero de la orden militar y maestro de campo de los ejércitos reales. Nació en San Vicente de Panes.
Fernando de Hoyos era miembro de la Real Corte de Fernando VI Borbón, quien se vio precisado venir a América para huir del padre de una doncella de la corte.
Una vez llego a la ciudad de Cartagena, el Marqués se propuso construir una casa en la calle de la Factoría, cuando ya estaba terminada la casa se fue a vivir y gozar del privilegio real que le otorgaba la corona de España; la de comprar y vender esclavos en la parte trasera de su casa y a la vez importar harina de trigo y tabaco de Virginia (EE.UU.)
Esta casa hace parte de dos mas, la una, la del Conde de Pestagua, en la calle de Santo Domingo, y la del Marqués del Premio Real en la Plaza de la Aduana.
Años después se casó con la cartagenera Josefa Fernanda de Miranda y Gómez, hija del Marqués del Premio Real. Después de su matrimonio vivieron muchos años en la casa de la Factoría, hasta que el Marqués fue llamado al Perú por el Virrey Abascal y nombrado gobernador de La Paz en aquella ciudad. La marquesa quedó en Cartagena y después de varios años el Marqués de Valdehoyos murió el 28 de Agosto de 1814.
La casa fue luego propiedad del gobierno, que dono al general venezolano Mariano Montilla gobernador de la provincia, como compensación por sus sueldos atrasados,
Esta casa fue construida por el famoso Marqués Fernando de Hoyos y García de Hoyos, caballero de la orden militar y maestro de campo de los ejércitos reales. Nació en San Vicente de Panes.
Fernando de Hoyos era miembro de la Real Corte de Fernando VI Borbón, quien se vio precisado venir a América para huir del padre de una doncella de la corte.
Una vez llego a la ciudad de Cartagena, el Marqués se propuso construir una casa en la calle de la Factoría, cuando ya estaba terminada la casa se fue a vivir y gozar del privilegio real que le otorgaba la corona de España; la de comprar y vender esclavos en la parte trasera de su casa y a la vez importar harina de trigo y tabaco de Virginia (EE.UU.)
Esta casa hace parte de dos mas, la una, la del Conde de Pestagua, en la calle de Santo Domingo, y la del Marqués del Premio Real en la Plaza de la Aduana.
Años después se casó con la cartagenera Josefa Fernanda de Miranda y Gómez, hija del Marqués del Premio Real. Después de su matrimonio vivieron muchos años en la casa de la Factoría, hasta que el Marqués fue llamado al Perú por el Virrey Abascal y nombrado gobernador de La Paz en aquella ciudad. La marquesa quedó en Cartagena y después de varios años el Marqués de Valdehoyos murió el 28 de Agosto de 1814.
La casa fue luego propiedad del gobierno, que dono al general venezolano Mariano Montilla gobernador de la provincia, como compensación por sus sueldos atrasados,
que llegaban a la suma de $32.000. Siendo propietario Montilla de esta casa, la brindo al libertador Simón Bolívar cuando llegó a esta ciudad en el año de 1830, cuando pensaba viajar a Europa. De aquí partió a Barranquilla y posteriormente a Santa Marta donde murió el 17 de Diciembre de 1830.

Laura Castro
OSCAR COLLAZOS
“No soy del caribe, aunque, bueno, siempre he dicho que el caribe llega hasta Guayaquil”, responde al decirle que fue reseñado en una página sobre autores del caribe”
“Oscar Collazos, aunque no es un escritor Cartagenero ni del Caribe, lleva ocho años viviendo en la ciudad heroica, escribiendo sus columnas desde aquí periódicamente para los diarios de circulación nacional y local, en las que analiza, con su particular juicio crítico, la realidad del país, la realidad de una ciudad que ha servido de escenario para las más contrapuestas situaciones vitales. Su última novela, Rencor, transcurre en Cartagena, tiene como protagonista a una adolescente proveniente de Belén de Bajirá, (municipio perteneciente al departamento del Chocó -aunque en el 2007 aún se lo disputaban Antioquia y Chocó-); esta cruda historia nos presenta la no menos dura situación que enfrentan muchos niños en esta ciudad, una ciudad que para muchos sólo deja ver su faceta turística y festiva. A través de Keyla, Collazos explora este lado oscuro de una ciudad -heroica desde donde se mire- que de punta a punta deberíamos sentir nuestra. Y es que las fronteras no son sólo cuestión de repartición territorial, las fronteras empiezan allí donde el ojo no alcanza a mirar. Es claro que la mirada de Collazos traspasó las líneas dibujadas sobre el mapa de nuestro país. De alguna manera es caribe quien vive, sufre y ama la realidad latinoamericana, aunque haya nacido en Bahía Solano, en Bogotá o cerca de Puerto Ébano.”
“No soy del caribe, aunque, bueno, siempre he dicho que el caribe llega hasta Guayaquil”, responde al decirle que fue reseñado en una página sobre autores del caribe”
“Oscar Collazos, aunque no es un escritor Cartagenero ni del Caribe, lleva ocho años viviendo en la ciudad heroica, escribiendo sus columnas desde aquí periódicamente para los diarios de circulación nacional y local, en las que analiza, con su particular juicio crítico, la realidad del país, la realidad de una ciudad que ha servido de escenario para las más contrapuestas situaciones vitales. Su última novela, Rencor, transcurre en Cartagena, tiene como protagonista a una adolescente proveniente de Belén de Bajirá, (municipio perteneciente al departamento del Chocó -aunque en el 2007 aún se lo disputaban Antioquia y Chocó-); esta cruda historia nos presenta la no menos dura situación que enfrentan muchos niños en esta ciudad, una ciudad que para muchos sólo deja ver su faceta turística y festiva. A través de Keyla, Collazos explora este lado oscuro de una ciudad -heroica desde donde se mire- que de punta a punta deberíamos sentir nuestra. Y es que las fronteras no son sólo cuestión de repartición territorial, las fronteras empiezan allí donde el ojo no alcanza a mirar. Es claro que la mirada de Collazos traspasó las líneas dibujadas sobre el mapa de nuestro país. De alguna manera es caribe quien vive, sufre y ama la realidad latinoamericana, aunque haya nacido en Bahía Solano, en Bogotá o cerca de Puerto Ébano.”
Oscar Collazos nace en Bahía Solano en 1942. Su padre es caleño y su madre chocoana.
Desde pequeño vivió en la población del océano Pacífico y en su adolescencia se traslada a Buenaventura y ahí encuentra su vocación literaria a raíz de las lecturas que hacia en la biblioteca de esa ciudad.
Llega a Bogotá a principio de los años sesenta para estudiar en la universidad donde conoce a escritores de la época como Germán Espinosa, Marta Traba, Santiago García entre otros.
También colabora con entrevistas, ensayos y reseñas en algunas revistas literarias como ECO y Letras Nacionales.
Se va para París en 1968, el era un escritor progresista lleno de intenciones revolucionarias que coincidieron con el movimiento estudiantil de mayo de ese año. Sobrevivió gracias al apoyo de Carlos Duplat y dando clases de español a la novelista Christiane Rochefort.
Después de veinte años de ausencia, Collazos retornó a Colombia en 1989. En esta época se vinculó como colaborador habitual al Magazín Dominical del diario El Espectador, donde publica ensayos y reseñas. Ha publicado varias colecciones de ensayos, algunos de sus cuentos y novelas fueron traducidos al alemán, francés, italiano y danés.
Ahora tiene una columna de opinión en el periódico EL TIEMPO y es colaborador Nunca se casó, vive en Cartagena de Indias, desde allá sigue escribiendo, sigue involucrado en proyectos académicos, investigativos.
Desde pequeño vivió en la población del océano Pacífico y en su adolescencia se traslada a Buenaventura y ahí encuentra su vocación literaria a raíz de las lecturas que hacia en la biblioteca de esa ciudad.
Llega a Bogotá a principio de los años sesenta para estudiar en la universidad donde conoce a escritores de la época como Germán Espinosa, Marta Traba, Santiago García entre otros.
También colabora con entrevistas, ensayos y reseñas en algunas revistas literarias como ECO y Letras Nacionales.
Se va para París en 1968, el era un escritor progresista lleno de intenciones revolucionarias que coincidieron con el movimiento estudiantil de mayo de ese año. Sobrevivió gracias al apoyo de Carlos Duplat y dando clases de español a la novelista Christiane Rochefort.
Después de veinte años de ausencia, Collazos retornó a Colombia en 1989. En esta época se vinculó como colaborador habitual al Magazín Dominical del diario El Espectador, donde publica ensayos y reseñas. Ha publicado varias colecciones de ensayos, algunos de sus cuentos y novelas fueron traducidos al alemán, francés, italiano y danés.
Ahora tiene una columna de opinión en el periódico EL TIEMPO y es colaborador Nunca se casó, vive en Cartagena de Indias, desde allá sigue escribiendo, sigue involucrado en proyectos académicos, investigativos.
Algunas de sus obras:
Novelas
Crónica de un tiempo muerto (1975)
Los días de la paciencia (1976)
Memoria compartida (1978)
Todo o nada (1979)
Jóvenes, pobres amantes (1983)
Tal como el fuego fatuo (1986)
Fugas (1988)
Las trampas del exilio (1992)
Adiós a la virgen (1994)
Morir con papá (1997)
El exilio y la culpa (2002)
Rencor (2006)
Esta mañana del mundo (1969)
A golpes (1974)
Adiós Europa, adiós (2000)
Cuentos
El verano también moja las espaldas (1966)
Son de máquina (1967)
Esta mañana del mundo (1969)
A golpes (1974)
Adiós Europa, adiós (2000)
martes, 13 de mayo de 2008
-Identidad-
Cartagena la Heroica
Cartagena es una ciudad turística y con mucha historia. Cartagena fue fundada el 1 de Junio de 1533 por Pedro de Heredia y sus marinos. En ella hay muchos lugares de interés como: Muelle de Los Pegasos, Casa del Marqués de Valdehoyos, Iglesia de Santo Domingo, Iglesia y Monasterio San Pedro Claver, El Reloj Público, Las Bóvedas, Las Murallas, etc.
Como sabemos, desde la llegada de Cristóbal Colón a América todo a cambiado en muchos aspectos como las creencias y culturas de los pueblos indígenas, esto ha cambiado hasta el día de hoy muchísimo.
Cuando Cristóbal Colon llego a “América” un mundo diferente. El mundo de donde él venia tenia otro cultura, creía en un sólo Dios y había alcanzado cierto grado de desarrollo tecnológico. El creyó haber llegado a la India, pero se encontró no solo un paisaje diferente, en aquellas islas a las que dio un nombre encontró grupos de personas que vivían de otra manera, y que ya hacia mucho tiempo habían dado nombre a estos territorios.
Pero Colón aún ignoraba muchas cosas; al ver a estos aborígenes pintados y usando taparrabos, pensó que eran primitivos y que desconocías muchas cosas, ofreció medicina, por ejemplo, desconociendo que estas tribus contaban con chamanes expertos en curar enfermedades usando especies naturales, les ofreció presentarles a su Dios “único y verdadero”, ignorando que ellos tenían sus propios Dioses, que su relación con sus Dioses se daba a través de la naturaleza, de la tierra Americana. Por esta causa los indígenas pensaban que solo estaban ahí por puro interés en oro, entre otras cosas.
La situación de Odiseo nos hace pensar el Colon y en la mirada que tuvo al pisar tierras Americanas, una mirada de asombro que quedo registrada en su diario personal. Cristóbal pretendió ser un cronista describiendo lo que paso con sus propias palabras, su nombre que significa el que lleva a Cristo. Su diario esta escrito en una forma impersonal, tercera persona. Colon no descubre ese yo capaz sino tiene más que una oscura certidumbre de pecado y la desobediencia, pero en relación con Dios y su majestad, no en relación consigo mismo.
Otros cronistas de indias respaldarán también con sus relatos fantásticos y subjetivos. Doscientos o mas cronistas de Indias que han sobrevivido al tiempo, estos cronistas heredaron la tradición medieval judeo-cristiana que termina por imponerse en España a las incipientes luces del renacimiento. Encontraron una amplia gama de fenómenos naturales de América, incluyendo a la población nativa, cronistas y conquistadores no podían ver el fenómeno por lo que era, sino, a duras penas, como una proyección de sus prejuicios, intereses, miedos, fantasías y deseos. Las sociedades indígenas entraron en un proceso de formación que las separo de su propio mundo mítico-religioso, empezaron a vivir una vida prestada, subsidiada.
Algunos autores defienden la idea de que hay una relación estrecha entre violencia, escritura y poder. La escritura de las crónicas de Indias es a la vez inventario, registro y tergiversación, pero en todo caso es siempre ideología; la ideología del pueblo español que se sobrepuso a la visión mítica que era transmitida de forma oral en el mundo indígena.
Esta es la tristeza latinoamericana, la tristeza de no haber escrito la propia historia, tristeza de haberse dejado escribir en el cuerpo las marcas de la inferioridad que aún sobreviven.
Cartagena es una ciudad turística y con mucha historia. Cartagena fue fundada el 1 de Junio de 1533 por Pedro de Heredia y sus marinos. En ella hay muchos lugares de interés como: Muelle de Los Pegasos, Casa del Marqués de Valdehoyos, Iglesia de Santo Domingo, Iglesia y Monasterio San Pedro Claver, El Reloj Público, Las Bóvedas, Las Murallas, etc.
Como sabemos, desde la llegada de Cristóbal Colón a América todo a cambiado en muchos aspectos como las creencias y culturas de los pueblos indígenas, esto ha cambiado hasta el día de hoy muchísimo.
Cuando Cristóbal Colon llego a “América” un mundo diferente. El mundo de donde él venia tenia otro cultura, creía en un sólo Dios y había alcanzado cierto grado de desarrollo tecnológico. El creyó haber llegado a la India, pero se encontró no solo un paisaje diferente, en aquellas islas a las que dio un nombre encontró grupos de personas que vivían de otra manera, y que ya hacia mucho tiempo habían dado nombre a estos territorios.
Pero Colón aún ignoraba muchas cosas; al ver a estos aborígenes pintados y usando taparrabos, pensó que eran primitivos y que desconocías muchas cosas, ofreció medicina, por ejemplo, desconociendo que estas tribus contaban con chamanes expertos en curar enfermedades usando especies naturales, les ofreció presentarles a su Dios “único y verdadero”, ignorando que ellos tenían sus propios Dioses, que su relación con sus Dioses se daba a través de la naturaleza, de la tierra Americana. Por esta causa los indígenas pensaban que solo estaban ahí por puro interés en oro, entre otras cosas.
La situación de Odiseo nos hace pensar el Colon y en la mirada que tuvo al pisar tierras Americanas, una mirada de asombro que quedo registrada en su diario personal. Cristóbal pretendió ser un cronista describiendo lo que paso con sus propias palabras, su nombre que significa el que lleva a Cristo. Su diario esta escrito en una forma impersonal, tercera persona. Colon no descubre ese yo capaz sino tiene más que una oscura certidumbre de pecado y la desobediencia, pero en relación con Dios y su majestad, no en relación consigo mismo.
Otros cronistas de indias respaldarán también con sus relatos fantásticos y subjetivos. Doscientos o mas cronistas de Indias que han sobrevivido al tiempo, estos cronistas heredaron la tradición medieval judeo-cristiana que termina por imponerse en España a las incipientes luces del renacimiento. Encontraron una amplia gama de fenómenos naturales de América, incluyendo a la población nativa, cronistas y conquistadores no podían ver el fenómeno por lo que era, sino, a duras penas, como una proyección de sus prejuicios, intereses, miedos, fantasías y deseos. Las sociedades indígenas entraron en un proceso de formación que las separo de su propio mundo mítico-religioso, empezaron a vivir una vida prestada, subsidiada.
Algunos autores defienden la idea de que hay una relación estrecha entre violencia, escritura y poder. La escritura de las crónicas de Indias es a la vez inventario, registro y tergiversación, pero en todo caso es siempre ideología; la ideología del pueblo español que se sobrepuso a la visión mítica que era transmitida de forma oral en el mundo indígena.
Esta es la tristeza latinoamericana, la tristeza de no haber escrito la propia historia, tristeza de haberse dejado escribir en el cuerpo las marcas de la inferioridad que aún sobreviven.
-Laura Castro-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

